Opinión | Promover el cambio en la educación

Opinión | Promover el cambio en la educación

Existen diversas opiniones sobre lo beneficioso o perjudicial que puede ser la tecnología en su aspecto global y de cómo ésta podría afectar o mejorar la calidad de vida en las personas.

Si bien, la tecnología durante este último tiempo ha sido cuestionada a causa de algunas repercusiones, como por ejemplo la pérdida de habilidades sociales, también debemos considerar que estamos insertos en un abanico evolutivo de las distintas tecnologías, muchas de ellas provenientes desde un cambio estructural.

En este sentido, Stephen R. Covey, plantea que “ya sea que el cambio de paradigma nos empuje en direcciones positivas o negativas, o que se produzca de un modo instantáneo o gradual, determina que pasemos de una manera de ver el mundo a otra. Ese cambio genera poderosas transformaciones”.

Hoy en día son pocas las personas y agentes de la educación que cuestionan si la revolución tecnológica que vivimos podría ser un avance en el ámbito del aprendizaje, o si lo que está ocurriendo realmente es un retroceso en el desarrollo de habilidades importantes que permiten el desarrollo del ser humano. Si pudiéramos enumerar cuántas personas se preguntan sobre el desarrollo de tecnologías digitales en el aula, cuántos han reflexionado sobre lo que está ocurriendo hoy a nuestro alrededor, tendríamos un bajo número de probabilidades. Lamentablemente en Chile, la mayoría de los docentes tienen las preocupaciones puestas en la lucha por conseguir mejores condiciones laborales y dignificación de la profesión, no dejando mucho espacio para estos temas.

Es por ello, que resulta complejo que la mayoría de los profesores puedan dirigir el aprendizaje desde una concepción tecno-pedagógica, ya sea por falta de tiempo o incluso por “ciertos miedos” en el avanzar junto a los estudiantes, cuando hablamos de la incorporación de equipos tecnológicos en las salas de clases. Debemos tener presente que hoy está aconteciendo un cambio de paradigma tecnológico, estamos en pleno proceso de transformación – y es aquí – donde ocurre un vuelco en el ámbito de la relación entre el discípulo y el maestro, entre el alumno y el profesor, según nuestros registros históricos en el contexto de la educación.

Debido a que hoy los alumnos saben más de tecnología que los mismos docentes y la mayor parte de los establecimientos educacionales no capacitan a su staff de profesores en ésta área tan importante. Las escuelas no han cambiado su estructura y por ende obtenemos como resultado a estudiantes desganados en el aula convencional, buscando opciones para recurrir a algún artefacto tecnológico. De esta forma es como dejamos escapar a estudiantes con inmensas habilidades y potencialidades dentro de este marco, encasillándolos como alumnos limítrofes o que se encuentran fuera de los índices académicos que las exigencias ministeriales normalmente operan.

He ahí una de las razones por la cual somos uno de los países con los índices más bajos en el campo de la industria, por ende de la creación e innovación, porque justamente existe una mínima inversión en el tiempo y en los recursos que se necesitan para el desarrollo de los procesos tecnológicos.

Creo que la tarea de los equipos directivos y de los docentes en la actualidad es concientizar y asumir que estamos evidenciando un cambio de paradigma y que por ende, no podemos restringir ni frenar este avance a gran escala, sino que acompañar y guiar el acceso a la información, sin temor, a mirar la educación con las gafas que hoy se necesitan.


Claudio Sepúlveda Cabrera 
Licenciado en Historia
Profesor de Historia, Geografía y Ciencias Sociales
Jefe Unidad Técnico Pedagógica
Magíster Dirección y Liderazgo para la Gestión Educacional

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